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AMIGOS, LA FAUNA QUE ME TOCÓ

Por FABIOLA GALLARDO VELO / Twitter @fabygallardo / Instagram @fabygallardovelo

Los amigos son la familia que uno elige. Ok, bla, bla, bla… sé que suena hermoso, pero también sé que ya lo habías escuchado mil veces. ¿Y si esta vez solo nos enfocamos en los amigos-hombres? ¡Podríamos escribir un libro hablando sobre los distintos tipos de amigos y de cómo se portan! Definitivamente esta vez le tocó el turno a los machos.

Comencemos con el paso del tiempo. ¿Se dieron cuenta chicas cómo les afecta a ellos? A ellos no les pasan los años, ¡les pasan aplanadoras por encima! Me acuerdo cuando todos eran jóvenes, apolíneos, con cuerpos trabajados por el gimnasio, liiiiiindos… de esos hoy solo quedan un par al que les podría colgar el adjetivo de “guapo”, y que todavía se dan el tiempo de ir al gym; ¿el resto? Orgullosos de su “poncherita de casado”. No entiendo, los hombres se casan y les sale guata; es algo así como: “Jura usted serle fiel, amarla y respetarla por todos los días de su vida”. Al minuto que decimos “acepto”, ¡les crece la ponchera! Como un all inclusive… Y eso no sería nada, si los muy caraduras no le exigieran a sus mujeres estar “impecables, de pie a cabeza”. Sino los muy patudos se fijan en el pasto de al lado. En fin, me fui por las ramas.

Como les decía, yo tengo una diversidad inmensa de amigos. Están los presentes y los ausentes; los contenedores y los fríos; los que siempre ven todo bueno y los que creen que la vida es una mierda; los que te hacen reír con sus estupideces, y los que son estructurados y se convirtieron en viejos amargados. ¡Hay de todo en la viña del señor! Mejor les cuento cuáles me tocaron a mí.

El más amigo: mi amigo más antiguo, que no es lo mismo que viejo, lo conozco desde que yo tenía 13 o 14 años (hoy tengo 40, para que saquen la cuenta la chorrera de años que llevamos siendo amigos). Éste es el típico amigo que siempre se ha creído mi hermano mayor. Siempre me ha controlado en todo y por todo. En cada relación de pareja que tuve dio su opinión sobre el sujeto en cuestión, aprobando o rechazando mi nueva relación. Y aunque no lo crean, casi siempre los objetaba, pero el tiempo le dio siempre la razón. Él es mi amigo del alma, ese hombre incondicional con mi familia, ese amigo con quien puedes contar siempre, quien me conoce tanto y de hace tanto, que ya es parte de mi familia (por supuesto y menos mal, su esposa es mi mejor amiga).

El más mino: devoto del gimnasio, ¡se cuida más que nosotras!, y vive dando recetas de comida sana, baja en calorías, con harta proteína; un adicto a la comida saludable, y enfermo por el deporte. Lo ha hecho todo, iron man, bicicleta, pesas, ha subido cerros, juega pichanga cuatro veces a la semana, etc. Está en los cuarenta y tantos y se mantiene  de veintitantos, ¡rico el weon! Ojalá tuvieras uno, te sirve de voz de la conciencia o hasta personal trainer.

El amigo extranjero: todas tenemos un amigo de otro país. El mío es argentino, y es lejos el mejor. Bueno para los asados, para la joda y las juntas. Divertido, alegre, espontáneo, simple, honesto y siempre, siempre dispuesto a ayudar, ¡es lo máximo! No sé si es por su nacionalidad, o solo por ser extranjero, pero si puedes conseguirte uno, es una buena opción para sumar a la lista.

El amigo Peter Pan: ese que vive en nunca jamás. Su vida es un cuento. No maduró y ya no lo hará, menos a sus 40, eso no va a pasar. Él vive su vida. Se casó, tiene niños, pero vive en otra. Para él nada es importante o gravitante, solo vive. Puedes llegar a contarle un drama espantoso, terrible y él ni se inmuta, porque es como un niño y nada es tan grave como para estresarlo. (Ojo, sirve mucho para cuando estás atacada… al menos hará de tu montaña un granito de arena, y eso, a veces, es necesario).

El amigo carretero: ¡son tan divertidos! yo tengo un par. Son lo más. Los ves y te da sed y ganas de carretear. Viven arriba de la pelota. Su mundo es el carrete, el copete, el one love (unos pititos), las fiestas, las minas (todas guapas, una mejor que la otra). Tienen panorama 24/7, y hasta el amanecer; o sea, no tienen idea de lo que es levantarse a dejar niños al colegio porque además no los tienen (obvio, no se amarran a nadie). Siempre dispuestos para armar su carretito donde sea y con quien sea. Es el típico amigo que no lo ves muy seguido, pero hay un carrete y ahí está, y, el saludo es…hola, ¿su piscolita?

El amigo famoso: tengo bastantes así que seré bien genérica. Son taaaan lindos, bien portados, excelentes padres y esposos, unos santos… (es solo lo que puedo decir, su fama e imagen está en juego, no se olviden que son mis amigos, y los amigos no nos sacamos los trapitos al sol, jajajaja).

El amigo virtual: no nos conocemos en persona pero hay cierto lazo de amistad. Lo conocí a través de alguna red social y se convirtió en amigo. Es el tipo de amigo que te comenta las fotos, te sube el ánimo y el autoestima; te escribe para saber cómo estás y desearte un buen día o una buena semana. En el fondo no lo ves, pero agarras tu celular y está ahí. Y si nos ponemos a analizar cómo nos estamos contactando hoy en día con nuestros cercanos… ufff, no está tan lejos.

El amigo heredado de la familia: es amigo de todos los integrantes de la familia, de hecho, es uno más. Querido por todos. Obvio, es el amigo canapé, obvio está en todas las fiestas y celebraciones familiares. Es más, se va traspasando de generación en generación porque después es amigo de nuestros hijos.

El amigo oportunista: ¡vaya que los hay! Todos lo hemos tenido. Ese amigo que te estruja para conseguir lo que sea, vacaciones, viajes, plata, comida, préstamos, que le pases el auto, que lo alojes en tu casa, etc. Y después, encuentra a otro a quien sacarle lo que antes te sacaba a ti y dejas de verlo. Todas tenemos que pasar por ese “karmita” (por no decir “cachito”). Lo peor de todo es que sabemos cómo es, y nos duele que sea así, y después sufrimos, porque nosotras sí lo queríamos. Pero como siempre… la culpa no la tiene el chancho, sino la que le da el afrecho, o sea nosotras. ¡Ojo, hay que estar atentas! Si te puedes librar de éste, pasa la fórmula porque la vamos a necesitar.

El amigo One Love: más claro, el volado; ese amigo que desde que tienes uso de memoria es y sigue siendo volado. Ama la marihuana y sus efectos (que para él siempre han sido curativos y sanadores, se convenció de eso y trata de convencer al mundo entero de esas propiedades curativas). Tiene un indoor (especie de invernadero para que crezca tranquila y sin estrés su marihuana); produce, cosecha y cuida su plantita… ¡y hasta le canta para que crezca feliz! ¡Es un personaje! Siempre anda con su fiel compañera, él y la marihuana son uno.

El amigo doctor: que levante la mano, como dice Américo, el que no tiene un amigo doctor. Ése al que le podemos pedir la recetita del omeprazol o del antialérgico. Ése que te ayuda a conseguir horas imposibles con algún especialista; al que llamas para darle los resultados de los exámenes, incluso si es un pap (y aunque es oftalmólogo, nos sirve igual). Ese amigo siempre dispuesto a ayudar. Si no lo tienes, ¡consíguete uno! Un must que cualquier ser humano debería tener.

Y finalmente… ¿cómo dejarlo afuera? el amigo gay. Mi abuelita decía que en todas las familias hay un cura, una puta y un gay… Y parece que así es. Los gay son lo máximo. Son una súper buena amiga. Te escuchan, te aconsejan, te cuidan, te dan datos (y mira que los mejores datos de peluquería, decoración, masajes y demases me los han dado mis amigos gays). Ellos son lo mejor que hay. Siempre la palabra precisa en el momento perfecto. Eso sí, no te enojes con ellos, porque como lo dje, son minas. Y ya sabemos cómo somos todas.

Yo adoro a mis amigos, los cuido, los respeto como son, los quiero. ¡Es tan importante tener buenos amigos! Y además soy muy afortunada por los nuevos amigos que he adquirido, por ejemplo, gracias a mi marido, porque también cuando te casas, en el paquete all inclusive, vienen obvio, sus amigos. Y en mi caso, la maleta que me tocó de amigos heredados, es increíble.

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