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CARTA A MI PRINCESA QUE CUMPLE 21

Por FABIOLA GALLARDO VELO / Twitter @fabygallardo / Instagram @fabygallardovelo

Mi hija cumplió 21 años, y éste es un reconocimiento a ella, mi compañera, mi mejor amiga, mi guagua, mi primogénita; hoy toda una mujer, con quien crecimos juntas.

21 años ya…. ¡Cómo vuela el tiempo! Y pensar que fue ayer cuando te pusieron en mi pecho y me mirabas. En ese minuto, no sabíamos quién cuidaría de quién. Éramos un par de niñas; tú, recién nacida, y yo, con poco menos de 20.

Y fíjate que no lo hemos hecho nada de mal. Por tu parte, tú te has convertido en una mujer adorable, decidida, valiente, fuerte, buena, cariñosa, regalona. Tienes un corazón de oro, con una capacidad de perdonar admirable. Intensa, histriónica, exagerada, escandalosa, llorona, y dramática, así también eres, y así te amamos.

Y yo, por mi parte, he aprendido tanto contigo, y también de ti. Has sido una de mis grandes maestras en esta vida. Me has enseñado que el amor es puro y transparente, y que uno debe amar sin esperar recibir nada a cambio, así como lo has hecho tú, que has dado amor sin condiciones, sin rencores, sin resentimientos.

He aprendido de tu inocencia y de tu confianza, de tu bondad y lo agradecida que eres; de tu entusiasmo por vivir la vida al máximo, de entender que hay un aquí y un ahora, y que el tiempo pasa más rápido de lo que uno logra dimensionar.

He aprendido de tu tremendo amor por los animales, de la devoción que tienes por esas criaturas a quienes consideras tus hijos (sean perros, gatos, patos, conejos, peces, tortugas, pollos, pavos reales, caballos, ¡hasta una cabrita!) ¿Cómo olvidar cuando le hiciste respiración boca a boca a Hércules, el erizo de tierra, que meses después murió por ello, y hasta funeral le hicimos? ¿O cuando querías hámsteres y en la tienda nos vendieron dos del mismo sexo –aunque había solicitado explícitamente que no lo sean- y llegamos a tener 17 hámsteres en la jaulita? ¿Y cuando llegó tu tío con una cabrita de regalo porque tu pato se había muerto? ¡La cabra lloró toda la santa noche, además de que debíamos alimentarla con mamadera! ¿Te acuerdas cuando se te escapó Zazu, el loro, y estuviste una semana entera buscándolo sin parar? Y luego la gata salvaje que recogiste, adoptaste y lograste domesticar… y así tantas historias más.

Desde que naciste fuiste hija del rigor, y juntas tuvimos que sobrellevar y sobrevivir un par de eventos desafortunados, pero como tú también eres fuerte y comprometida, saliste airosa, porque eres y serás siempre una guerrera. Férrea defensora de los valores, los principios y los derechos de todos. Leal a morir con quien lo merezca. Con una sensibilidad a flor de piel, pero no por eso débil, al contrario, te transformas en una fiera si dañan a quienes amas, porque eres una protectora de tu familia, guardiana de tus amigos, ¡nada ni nadie te detiene cuando te toca defender a los que quieres!

El día que naciste me robaste el corazón, y juré dar mi vida por ti si era necesario, y hoy, que celebramos 21 años juntas, mantengo mi juramento. Y quiero aprovechar la ocasión para pedir también mis deseos en este cumpleaños tan especial.

Hija preciosa, deseo que tu vida esté llena de muchísimas alegrías, y que recuerdes siempre que todos los días se pueden encontrar razones para ser feliz.

Deseo que Dios y la Virgencita me den muchos años más de vida para poder seguir celebrando junto a ti cada uno de tus logros, y para estar en cuanta pena te aqueje y poder contenerte.

Deseo seguir teniendo la maravillosa bendición de ver cómo, día tras día, año tras año, sigues transformándote en una persona aún más maravillosa de lo que eres.

¡Te amo Paolita con todo mi corazón! Vuela tan alto hija, donde te lleven tus alas… Sigue tu camino sin dudar nunca de tu fuerza, porque eres lo máximo y tienes la capacidad de conquistar lo que te propongas en esta vida; eres grande y llegarás mucho más lejos de lo que logras imaginar, porque naciste para triunfar y brillar. Y por último hijita, a pesar de tener ya 21, nunca dejes de soñar como una niña, esa niña que desde el primer minuto en que intercambiamos miradas, me hizo sentir la mujer más feliz del universo por tenerla a mi lado, y por haberme elegido para ser su mamá.

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