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CÓMO AHORRAR PARA TENER UNA MEJOR CALIDAD DE VIDA

El ahorro, una práctica difícil para muchos, anhelada por algunos y practicada por pocos. Una acción que impacta directamente en la calidad de vida de las personas y que los especialistas aprueban y alientan a seguir.

Aparece una oferta relámpago o un súper descuento de productos “hasta agotar stock”. ¿Quién no se ha tentado y ha comprado impulsivamente, pero luego con la mente fría piensa que no era necesario?

“Muchas veces las compras de bienes y servicios actúan como satisfactores de carencias que no necesariamente se refieren al plano de la materialidad. Ello porque en ocasiones pueden ser reflejo de aspiraciones y de necesidades socio-afectivas como estima y pertenencia social, considerando que la posesión de ciertos bienes o artículos de consumo pueden simbolizar la integración y/o exclusión social”, explica Karina Gatica, experta en Calidad de Vida y Directora de Magíster de la Facultad de Ciencias Humanas y Educación de la Universidad del Pacífico.

Sin embargo, la especialista señala que el año recién pasado, de acuerdo a datos de Adimark Gfk, las compras impulsivas han mostrado un retroceso, ya que un menor porcentaje de la población declara realizar compras sin planificarlas en comparación a años anteriores. “Esta realidad obedece sin duda al contexto socio económico por el que estamos transitando. Existe mayor cuidado en, por ejemplo, adquirir deudas en el sistema financiero. Esto último ha significado a nivel país una problemática muchas veces invisibilizada, pero que experimentan muchas familias a nivel nacional. Incluso muchos declaran que el endeudamiento es la única alternativa como familia para dar respuesta a necesidades de carácter básico”, indica.

No obstante, esta baja puede ser una buena noticia. “Quizás los ajustes económicos que se han realizado a nivel nacional impactan nuestra percepción desde la experiencia cotidiana de tener que ‘ajustarse el cinturón’. Los entendidos señalan que períodos de crisis económicas y bajas en nuestros presupuestos fomentan la creatividad en cada uno de nosotros para implementar estrategias que reemplacen la compra de algunos productos y servicios por otros de menor costo o, más aún, implementar estrategias de autoabastecimiento”, comenta.

Por otra parte, dice que si bien el endeudamiento ha abierto simbólicamente ‘la puerta’ a la integración social, en sí no es positivo. “Al momento de ‘pasar la cuenta’, este genera mayor fragilidad en el presupuesto familiar e incluso aumenta la situación de pobreza que muchas personas puedan experimentar, acentuando las carencias iniciales”, argumenta la docente de la U. del Pacífico.

¿Cómo trabajar el ahorro?

Hoy ahorramos menos porque el endeudamiento o sobreendeudamiento da respuesta a la instantaneidad de la vida actual. Ya no esperamos a tener el dinero en efectivo para realizar nuestras compras. “Pareciera ser que se nos han olvidado las estrategias para ahorrar, ya que hoy a través del endeudamiento no es necesario. El ahorro para algunos puede ser una práctica pasada de moda, sin embargo más que pasado implica futuro, invita a poner la atención en el mañana y nos proyecta a la realización de lo que queremos ser y hacer”, asegura.

Aunque resulte para algunos complejo, la simple pregunta sobre si realmente necesitamos lo que queremos comprar, puede ser el primer paso para generar ahorro, porque poner la atención en la necesidad y no en el deseo. Otras importantes recomendaciones:

  • Priorizar nuestras necesidades.
  • Adquirir bienes y/o servicios que den respuesta a más de una necesidad, optimizando nuestro consumo.
  • Estudiar el gasto del presupuesto familiar y atender aquellos que concentran la mayor parte de nuestro presupuesto, centrándonos en lo realmente importante.
  • Focalizar los gastos en aquellos que mayor bienestar nos puedan reportar.

“De esta manera podremos favorecer el consumo consciente y, con ello, descubrir actividades que no implican gasto económico y que nos permiten ‘invertir’ en otro tipo de consumo. Consumir, por ejemplo, relaciones gratificantes con otros, espacios de encuentro y en definitiva invertir en la dimensión socio relacional que tanto bienestar nos reporta al final del día y que contribuye a mejorar nuestra calidad de vida”, finaliza la docente de la U. del Pacífico.

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