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#ELLOS: ¿POR QUÉ LAS MUJERES HABLAN TANTO?

Por SEBASTIÁN CASTILLO VERDUGO / @Sebastian_ACV

Varias veces me he preguntado, por qué soy tan callado. Muchos pensarán que soy tímido, pesado, engreído y todas esas cosas, pero la verdad es que finalmente descubrí el problema: cada vez que alguien me pregunta algo, siempre hay una mujer a mi lado respondiendo por mí, entonces ¿para qué hablar?, si tengo relacionadoras públicas por todos lados… ¡Qué manía que tienen! ¿Por qué esa necesidad de las mujeres de hablar tanto?

Para que exista una conversación debe haber un diálogo, es decir, una interacción entre dos o más personas. Pero con el monólogo que permanentemente hacen las mujeres, eso es imposible, una verdadera misión imposible (ni Tom Cruise lo conseguiría).

En el lugar que sea, a la hora que sea y en las condiciones que sea, las mujeres siempre hacen lo mismo: “¿Amor cómo te fue en el trabajo?” “Bi…” No terminamos de responder eso que intervienen de nuevo: “¿Qué almorzaste?” “Arroz con…” ¡¡¡Y de nuevo…!!! “¿Me extrañaste?” En ese preciso momento, cuento hasta veinte mil para contener mi rabia.

Ellas no nos dejan hablar, ni nos dejan DE HABLAR; mucho menos concentrarnos en lo que estamos haciendo con tanto bla bla (hacemos una cosa a la vez, pero la hacemos bien; no como otras, que se jactan de hacer más de una cosa, pero de muy mala manera).

Sin ir más lejos, en una junta de amigos, las mujeres -no sé si se pondrán de acuerdo-, pero compiten por ver quién habla más. Como si en la semana no supieran de la existencia de la otra, se cuentan la vida entera una y otra vez; mientras es el bailoteo, se whatsappean; y cuando se acaba la junta, se llaman para seguir pelando a la gente. ¡No sé de qué tanto pueden hablar! Ni que estuvieran encontrando la cura al cáncer. Noooo, ellas comentan cómo se veía tal mino, que tal otra se curó, que la de más allá pinchó con tal hombre; en fin, nada productivo.

Sin ser psicólogo ni nada por el estilo, me doy cuenta a través de este análisis que, en cierto modo, las mujeres nos hacen mal a los hombres. Cuando iba en primero medio, mi profesora jefe citó a mi madre porque llegué tres veces atrasado (la única vez que la mandaron a llamar). Ocasión que aprovechó ella para compartir con la profesora su inquietud acerca de mi comportamiento bajo perfil, siempre callado (como les comenté al principio). Ella quería saber cómo me comportaba en el colegio, dentro del curso, si me desenvolvía bien con mis compañeros y esas cosas, a lo cual la maestra respondió: “¡Señora, su hijo se desenvuelve perfecto!” Esa respuesta tranquilizó a mi mamá, lo que hizo que dejara de presionarme.

¡Qué sabía yo, que luego de tantos años descubriría que no era que fuese retraído, o poco comunicativo, sino que el problema eran las mujeres que me rodeaban! Síiiii, porque ellas hablaban tanto, que no me permitían emitir ni una sola palabra. ¡Qué cosa con estas mujeres que no nos permiten desarrollar una de nuestras máximas virtudes: el hablamiento, como diría el Zafrada!

Mujeres, dejen de hablar tanto, tomen aire, respiren de vez en cuando. Y cuando les den ganas de hablar sin parar, muérdanse un poco la lengua y escuchen, ya que, hay vida más allá de su sombra. Quizás todos los problemas que tienen en sus relaciones amorosas, son por eso, por no saber quedarse calladas y escuchar.

Eso, chao.

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