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¡QUE LAS EMOCIONES NO TE HAGAN AUMENTAR DE PESO!

Por ANA GABRIELA ROJAS / @AnaGabrielaRoj8

Es bastante común que frente a diversas emociones de tipo negativas como la tristeza, la rabia o la desolación, entre otras, nos invada un deseo imperioso y descontrolado de consumir alimentos sin que necesariamente se tenga necesidad de comer. Qué podemos hacer entonces?

Hay que decir que alimentarse en forma adecuada es imprescindible para la sobrevivencia humana, y en la mayor parte de las veces obedece a determinados horarios y cantidades de acuerdo a cada persona y su actividad. Por lo tanto resulta vital para una vida sana.

El asunto es que lo que sucede cuando comemos sin control y con la sensación de querer “llenar vacíos existenciales” provenientes de experiencias en donde se han desatado emociones que no quisiéramos vivir, tales como la frustración, el dolor, la culpa, la tristeza, la ira, la desesperación, la ansiedad o la angustia. Ahí es cuando se transforma en un verdadero desorden que hay que atender.

Una conducta reforzada desde la infancia

Muchas veces cuando los niños están desanimados o tristes, los adultos solemos ofrecerles alimentos tales como dulces y/o comida chatarra, con el objetivo de que se sientan mejor. Incluso llegamos a verbalizarlo: “Come un dulcesito para la pena”.

Y es que desde siempre hemos asociando los buenos momentos y celebraciones a ricas comidas y golosinas, por lo tanto, al sentirnos mal, buscamos en esos alimentos, con mayor o menor consciencia de ello, la sanación de los malestares emocionales.

Además de lo anterior podemos ver que al comer nos estamos focalizando en algo que temporalmente nos evade de lo que no deseamos seguir sintiendo. Sería entonces además una forma rápida de bajar el estrés y la ansiedad.

¿Qué podemos hacer?

Es importante decir que, de acuerdo a diferentes estudios, existen alimentos que por su constitución presentan elementos que afectan directamente los estados anímicos. Entre ellos se encuentran por ejemplo el chocolate, el café, plátanos, azúcar, entre otros.

Estará bien si algunas veces comemos algo solo por desearlo, el asunto es que no se transforme en un problema, es decir, que no sea el consumo de alimentos nuestra vía para “encontrar consuelo” o para “llenar vacíos”, tales como las separaciones, abandonos o duelos. Por lo tanto, si te reconoces en esta situación, lo primero será tomar consciencia de ello y considerar si quieres tomar el control, para luego decidir salir o no de este círculo.

Observa y evalúa cuales son la o las emociones que te hacen comer en forma desmedida, y desde ahí observa y analiza las posibles y adecuadas soluciones a tales emociones. Tal vez necesites conversar con alguien de confianza para expresarte y ser escuchada en vez de comer de forma impulsiva.

Cuando te encuentres envuelta en una emoción indeseable recuerda que puedes utilizar tu atención y energía en otras actividades que no sean exclusivamente comer, como realizar algún tipo de ejercicio físico. Hay quienes recurren, por ejemplo, al gimnasio o deciden hacer aseo y ordenar la casa.

Lo importante es darse cuenta de lo que nos va ocurriendo y saber que el buscar alivio en los alimentos es temporal. Conociendo de antemano eso podremos canalizar lo que sentimos buscando soluciones reales y adecuadas a los dilemas específicos de nuestra vida.

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