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SIMPLEMENTE YO… ¡UNA MUJER FANTÁSTICA!

Por FABIOLA GALLARDO VELO / Twitter @fabygallardo / Instagram @fabygallardovelo

Llámenme narcisista, ególatra, creída, o como quieran. Pero esta vez quiero escribir sobre mí y lo maravillosa que soy. ¡Porque les juro que lo soy!

Sé, con certeza, que hay muchas de ustedes tan buenas como yo, pero perdónenme, hoy quiero ser yo el florerito de mesa, la que lleve la guaripola y la cazuela con más papas. Hoy me quiero adular y tirar flores porque, en definitiva, si yo no me quiero, si yo no me gusto, si yo no me amo y si yo no me creo la raja… ¿quién lo hará?

Yo soy una mujer increíble, una mujer fantástica con todas sus letras. Es más, mis ex se deben estar enterrando un puñal por la tremenda mina que se perdieron. Soy multiservicio: yo le lavo, le plancho, le cocino, le cuido los hijos; le trabajo, estoy a cargo de una casa, y ¡le tengo muy feliz!… ¿qué más se puede pedir? Convengamos… cada vez quedan menos mujeres así, y además, fuera de bromas, ¡es bien complicado ser mujer en este siglo del empoderamiento! Pero yo le hago el intento día a día.

Tengo un marido que amo con todo mi corazón y por el cual me convertí en una completa geisha (y ojo que siempre renegué de mis congéneres que lo eran… ¡hasta me reía!). Pero quién me ha visto y quién me ve… hoy hago lo humanamente posible por tenerlo feliz y contento (y entre nos… lo he logrado).  Lo consiento, lo regaloneo, lo mimo, lo cuido, le cocino las cosas que le gustan, ¡hasta postres le hago!! Y él… ¡me dice que soy lo máximo!

Además trabajo liderando todo un área de una compañía, lo que implica mucha pega, especialmente cuando se trata de manejo de personal.

Y si esto no es suficiente, como muchas mujeres también, yo manejo una casa con todo lo que eso implica… para que todo funcione ok, y además ¡¡¡pensar todos y cada uno de los días del año qué cresta se hará de almuerzo!!! (ODIO esa pregunta… “¿hoy qué comemos?” Me gustaría responderles: “¡Me da lo mismo, si yo con una ensalada quedo lista!”).

Sumado a todo lo anterior, soy madre de tres hijos a los que amo con todo mi corazón. El único ‘pero’, es que son de tres generaciones distintas… y eso implica que tenga que dividirme en tres para dedicarles a cada uno de ellos, el tiempo y atención que requieren diariamente.

Mi princesa, Paolita, de casi 21 años…¡¡¡valorrrrrssss!!! Ustedes no se imaginan lo que es lidiar con la única mujer (aparte de mi) de la casa. Las hormonas circulando… ¡es tremendo! “Que estoy gorda, que estoy flaca, que estoy suelta! ¡Mamá, quiero ser más rubia!… Mamá, ¡¡¡quedé muy rubiaaa!!! ¡Mamá no tengo que ponerme! ¡Mamá, mírame las uñas! ¡Mamá, Matías (el pololo) puede ir con nosotros? ¡Mamá, Mati tiene fútbol, llegará más tarde! ¡Mamá los perritos tienen frío! ¡Mamá, por qué la gata está afuera! ¡Mamá me suena el Tag cuando paso! ¡Mamá necesito ver una película para llorar, necesito desahogarme! ¡Mamá odio la universidad, no quiero estudiar más! O sea… ¡imagínense mi paciencia por Dios! Y eso, a diario.

También tengo uno que cumple doce en un mes. Pero mi Benja es de otro planeta, literalmente hablando. Él vive en Marte. No cacha nada. Jura que vive en un hotel y que tiene comida a la carta. Todos los días, lo juro, todos los días, es un drama con la comida. ¡Nada le gusta, naaaaada! He intentado de todo para hacerlo comer. Llegué a pensar que era vegetariano, después vegano, ¡hasta se me cruzó por la cabeza que era celíaco! Pero no, su problema se reduce simplemente, a querer joderme la vida. Es un tortura sentarse a comer con él. Se traga la comida que no le gusta con “jugo”, entonces puede tomarse veinte vasos por un plato chiquitito de ¡¡¡arroz con carne!!! Es peor que un parto. El sería feliz alimentándose de galletas, leche, puré, papas fritas, nuggets y salchichas. ¡Ah!, y ahora incorporó a su dieta granola con frutillas, porque “su papi le enseñó a comer” (yo llevaba años tratando de que comiera y el otro lo consiguió en un fin de semana, ¡casi exploté de rabia!).

Y si creyeron que era todo… ¡nooo! En “su planeta” nunca sabe cuándo hay pruebas o tareas, siempre “se le olvida”. Le compré una agenda para que anote las fechas de pruebas; una pizarra como ayuda memoria; le enseñé cómo pedirle a Siri (la súper secretaría personal incluida en los iPhones), ¡¡¡y nada!!! ¡No hay caso! Él no está ni ahí con el colegio, cual Chino Ríos, no le interesa; es más, ¡¡¡quiere ser youtuber!!! ¿¡Qué mier… es eso!? ¿Acaso existe siquiera? ¿Es una carrera nueva en la universidad? ¡¡¡Valor!!!

Si pensaban que eso era todo… va la guinda de la torta… pues también tengo una guagua. Sí, tiene dos años, y es agotador. Para colmo de males me salió ¡mamón! Mi Clemente quiere estar pegado a mí 24/7. Tengo que salir escondida de mi casa todos los días. No deja que nadie se me acerque; sus hermanos no pueden abrazarme, los ve cerca mío y gira la cabeza tipo Exorcista… ¡y corre veloz porque los celos lo carcomen! Jura que soy de él y de nadie más. Me abraza, me aprieta, me muerde, me besuquea, y a mí, no puedo negarlo, me tiene tan babosa que lo dejo, ¿seré pelotuda? ¡Estoy criando un tirano! Lo sé, pero no puedo evitarlo.

Mi familia y mis amigas se burlan de mí, no logran entender que éste pequeño hace lo que quiere conmigo… ¡me domina! Es un dictador, manipulador, controlador, maniático, obsesivo, y no le gusta compartir nada… pero conmigo es lo más, y me derrito de amor.

Además, fines de semana por medio vienen mis hijos postizos (los niños de mi marido), y también me esmero por esperarlos con cositas ricas para comer, organizar panoramas entretenidos y compartir en familia. Organizo idas al cine, vemos películas, hacemos asados familiares.  La idea es regalonearlos y que se sientan felices en su casa. En fin, dedicada en la medida que puedo a todos mis amores.

Pero también soy hija, y mis papás siempre necesitan algo de mí, lo que sea, pero algo piden a diario y hay que estar disponible. Y soy hermana, tía, y sobrina, y amiga, y…y…y…

¿Y qué más? Sí, como si tuviera tanto tiempo libre… ahora, además, quise volver a hacer lo que me apasiona, ¡escribir! Total, ¿qué le hace una raya más al tigre?

En resumen queridas,¡¡¡siiii!!!, lo grito a los cuatro vientos ¡soy una mujer espectacular! Me merezco la luna y el sol, porque por Dios que soy cool. Y aunque suene narcisista, ¡soy la mujer ideal! Y me creo el cuento a full. ¡Inténtalo tú también! Mírate al espejo y admírate, quiérete, porque seguramente también, como yo, eres una mujer especial… una mujer LA RAJA, una MUJER FANTÁSTICA.

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